El sol no es tu enemigo. La vitamina D3 es la única vitamina que el organismo produce por sí mismo, y necesita la luz solar para generarla.
La deficiencia de vitamina D se asocia con disfunciones del sistema inmunitario, trastornos del estado de ánimo, desequilibrios hormonales y enfermedades óseas.
Las investigaciones indican que las tasas de cáncer de piel han aumentado en paralelo al uso de protectores solares, y no a la exposición al sol. Muchos de los compuestos químicos presentes en los protectores solares alteran el equilibrio hormonal y generan estrés oxidativo en la piel.
La regla de Barbara: aumenta la exposición gradualmente. De 10 a 15 minutos por cada lado y luego busca la sombra. Al cabo de una semana, la piel habrá generado suficiente melanina para tolerar una exposición más prolongada.
Una exposición moderada y diaria al sol es una necesidad biológica. El objetivo es la gradualidad, no la exposición máxima.
Barbara O’Neil Doctora Norteamericana , Naturopata y especialista en salud y longevidad.





