Tipo I: Piel muy clara: siempre se quema, nunca se broncea.
Tipo II: Piel clara: se quema fácilmente, se broncea mínimamente.
Tipo III: Piel media: se quema ligeramente, se broncea de manera uniforme.
Tipo IV: Piel oliva: se quema mínimamente, siempre se broncea bien.
Tipo V: Piel morena: rara vez se quema, se broncea muy fácilmente.
Tipo VI: Piel morena oscura o negra: nunca se quema, muy pigmentada.
La clasificación de Fitzpatrick sigue siendo el estándar para categorizar los fototipos de piel, pero tiene sus limitaciones, especialmente en términos de subjetividad y representación de los tonos de piel más oscuros. Los factores genéticos y la producción de melanina son de fundamental importancia para definir los fototipos.





